La nueva generación de superficies solares para espacios urbanos
La creciente saturación de las cubiertas en edificios existentes y las exigencias de integración arquitectónica están llevando a la fotovoltaica a ocupar nuevos espacios dentro del edificio y de su entorno.
Fachadas, barandillas, pérgolas, lucernarios y otros elementos constructivos ya pueden incorporar generación solar. A estas aplicaciones se suma una posibilidad especialmente interesante: convertir superficies horizontales transitables en superficies capaces de generar energía.
Plazas, accesos, terrazas, patios, paseos, plataformas peatonales o determinadas zonas exteriores pueden convertirse en superficies solares integradas en la arquitectura.
Pero incorporar fotovoltaica al pavimento plantea un reto muy diferente al de instalar un módulo convencional sobre una cubierta.
Un suelo fotovoltaico debe responder simultáneamente a exigencias de resistencia mecánica, seguridad frente al deslizamiento, resistencia al desgaste, comportamiento frente al agua y durabilidad, además de mantener durante años su función como elemento generador de electricidad.
Por eso, un pavimento fotovoltaico transitable no debe entenderse simplemente como un panel solar colocado en el suelo. Es, en realidad, un elemento constructivo multifuncional en el que generación energética y prestaciones arquitectónicas deben resolverse conjuntamente.
Ingeniería de materiales: convertir un módulo fotovoltaico en un elemento constructivo
Una de las principales diferencias entre la fotovoltaica convencional y el BIPV transitable es el propio concepto constructivo.
Mientras que un módulo fotovoltaico convencional está diseñado fundamentalmente para generar electricidad y resistir las condiciones ambientales propias de su instalación, un pavimento fotovoltaico debe formar parte de una superficie que puede ser pisada, sometida a cargas, abrasión, humedad e impactos.
Por ello, la solución se plantea habitualmente como un sistema multicapa de seguridad y protección, en el que cada componente cumple una función específica.
No se trata simplemente de aumentar el espesor del vidrio de un módulo convencional. El conjunto debe diseñarse como un elemento constructivo, considerando simultáneamente las prestaciones del vidrio, el laminado, el encapsulado fotovoltaico, las conexiones eléctricas y la subestructura sobre la que se instala.
Capa superior: vidrio de seguridad con superficie antideslizante
La superficie superior constituye uno de los elementos críticos del sistema.
Debe combinar una elevada resistencia mecánica con una superficie capaz de proporcionar un comportamiento antideslizante adecuado para el uso previsto.
Para ello pueden emplearse vidrios templados de seguridad de gran espesor sometidos a tratamientos superficiales físico-químicos, como procesos de grabado al ácido, destinados a generar una textura controlada y microasperezas estables.
En configuraciones destinadas a zonas que requieren una elevada resistencia al deslizamiento, esta superficie puede alcanzar la Clase 3, con valores de resistencia al deslizamiento Rd > 45, conforme a los criterios de la UNE 41901:2017 EX y en línea con las exigencias establecidas por el CTE DB-SUA para las condiciones de uso correspondientes.
La clasificación antideslizante no es un elemento meramente estético. Debe estar respaldada por el correspondiente ensayo sobre la configuración de superficie utilizada.
En aplicaciones exteriores o zonas sometidas a humedad, este aspecto adquiere especial importancia. La lluvia, el agua acumulada y la suciedad pueden modificar considerablemente el comportamiento de una superficie lisa.
El objetivo es conseguir que la superficie fotovoltaica pueda integrarse en el pavimento sin convertir la generación de energía en un riesgo para el usuario.
La clasificación antideslizante necesaria deberá determinarse en función del emplazamiento, el uso previsto y las exigencias normativas aplicables al proyecto, incluyendo los criterios establecidos por el CTE DB-SUA.
Además, en un pavimento sometido a tránsito, no basta con acreditar el comportamiento antideslizante inicial. La resistencia al desgaste y a la abrasión debe considerarse igualmente para garantizar que las prestaciones de seguridad se mantienen durante la vida útil prevista.
Núcleo activo: células fotovoltaicas encapsuladas
Por debajo de la capa superficial se encuentran las células fotovoltaicas.
En este tipo de soluciones, las células quedan encapsuladas dentro de una estructura laminada que las protege frente a humedad, esfuerzos mecánicos y variaciones de temperatura.
El encapsulado desempeña una función especialmente importante en una aplicación transitable. Las células fotovoltaicas son elementos relativamente frágiles frente a esfuerzos mecánicos y microfisuras, por lo que el diseño del laminado debe protegerlas frente a las solicitaciones que puedan producirse durante el uso del pavimento.
La configuración puede adaptarse a diferentes necesidades arquitectónicas y energéticas:
- Células monocristalinas de alta eficiencia.
- Diferentes niveles de transparencia.
- Distintas geometrías y formatos.
- Distribuciones de células adaptadas al diseño arquitectónico.
- Acabados y composiciones visuales personalizados.
La propia distribución de las células permite además modificar la apariencia del pavimento y, en determinadas configuraciones, conseguir distintos niveles de transparencia o transmisión de luz.
De esta forma, la superficie deja de ser simplemente un elemento técnico añadido al edificio y pasa a formar parte de su propia arquitectura.
Base estructural: vidrio laminado de seguridad
La parte inferior del sistema completa el conjunto estructural.
El vidrio laminado de seguridad permite configurar un elemento capaz de transmitir las cargas hacia la subestructura de apoyo, protegiendo simultáneamente el circuito fotovoltaico situado en su interior.
La configuración del laminado puede incorporar varias hojas de vidrio de seguridad y capas intermedias, formando un conjunto cuya función no es únicamente proteger las células, sino proporcionar la capacidad mecánica necesaria para el uso previsto.
El dimensionamiento no puede realizarse únicamente a partir de la potencia eléctrica del módulo.
Debe analizarse el comportamiento del conjunto frente a:
- Cargas distribuidas.
- Cargas concentradas.
- Flexión.
- Cortante.
- Impactos.
- Deformaciones admisibles.
- Condiciones de apoyo.
- Dimensiones y geometría de las piezas.
- Frecuencia e intensidad del tránsito.
Para una superficie destinada al tránsito peatonal, las cargas de cálculo pueden situarse, dependiendo del uso y de la categoría de la zona, en el entorno de 3–5 kN/m², pudiendo ser superiores en espacios susceptibles de concentraciones de público. Estos valores deben determinarse específicamente de acuerdo con el uso previsto y las exigencias estructurales aplicables al proyecto.
También deben considerarse las cargas concentradas, que pueden resultar especialmente relevantes para un pavimento de vidrio. Una persona caminando sobre la superficie no genera necesariamente la misma solicitación que una carga distribuida uniformemente, por lo que el diseño debe contemplar las condiciones reales de apoyo y utilización.
Por este motivo, cada aplicación debe ser objeto de un cálculo estructural específico en función de su ubicación y condiciones de uso.
Los criterios de diseño deben coordinarse con el CTE DB-SE, los documentos normativos aplicables y, cuando corresponda, los Eurocódigos relacionados con la estructura y los materiales utilizados.
Seguridad antideslizante: el factor crítico del pavimento fotovoltaico
En una fachada fotovoltaica, una persona normalmente no entra en contacto con la superficie del módulo.
En un pavimento solar ocurre exactamente lo contrario.
El usuario camina directamente sobre él.
Por eso, el comportamiento frente al deslizamiento se convierte en uno de los principales parámetros de diseño.
La solución debe analizarse considerando las condiciones reales de utilización: presencia de agua, pendiente, tránsito, desgaste superficial, suciedad y mantenimiento.
En función del proyecto, pueden plantearse superficies tratadas específicamente para conseguir una clasificación antideslizante adecuada conforme a la normativa aplicable.
En este contexto, la Clase 3 y valores Rd > 45 constituyen una referencia especialmente relevante para las aplicaciones en las que el CTE DB-SUA exige el nivel más elevado de resistencia al deslizamiento.
Sin embargo, el comportamiento antideslizante no puede considerarse de manera aislada. La textura superficial debe ser compatible con la resistencia mecánica del vidrio, la transparencia requerida, la facilidad de limpieza y la durabilidad del acabado.
Además, no basta con comprobar el comportamiento inicial del pavimento. La durabilidad de la prestación antideslizante debe formar parte de la evaluación del sistema, especialmente en espacios sometidos a tránsito frecuente y abrasión.
Por este motivo, los ensayos de resistencia al desgaste y la evaluación del comportamiento de la superficie después de ciclos de abrasión y exposición al agua adquieren especial importancia en una solución destinada a permanecer durante años a nivel de suelo.
Ensayos, certificaciones y documentación técnica
En un pavimento fotovoltaico transitable, la documentación técnica no es un complemento comercial. Forma parte de la propia solución constructiva.
El sistema debe poder demostrar que sus diferentes prestaciones responden a las exigencias del proyecto y a la normativa aplicable.
Entre los aspectos que deben verificarse se encuentran el marcado CE y la documentación de conformidad que resulte aplicable, las características de los vidrios de seguridad, las prestaciones eléctricas del módulo, la resistencia mecánica, el comportamiento antideslizante, la resistencia a la abrasión, el comportamiento frente al agua y la durabilidad de los materiales.
Los ensayos de laboratorio permiten validar de forma objetiva estas características.
Entre los parámetros que pueden ser objeto de comprobación se encuentran:
- Resistencia mecánica y comportamiento estructural del conjunto.
- Comportamiento antideslizante de la superficie.
- Resistencia a la abrasión y al desgaste.
- Estanqueidad y protección frente al agua.
- Comportamiento frente a radiación UV.
- Resistencia a ciclos térmicos.
- Prestaciones eléctricas y aislamiento.
- Comportamiento de las conexiones y componentes eléctricos.
- Durabilidad de los materiales de encapsulado y laminación.
En determinados componentes eléctricos pueden alcanzarse grados de protección como IP67 o IP68, conforme a IEC 60529, siempre que dicha clasificación esté específicamente acreditada para el componente correspondiente.
La realización de ensayos mediante laboratorios y entidades independientes aporta además una garantía adicional para el proceso de prescripción. En función de la naturaleza de la prueba, pueden intervenir organismos especializados como Applus+ o Tecnalia, entre otros laboratorios acreditados.
Para un arquitecto, ingeniero, constructora o administración pública, esta documentación permite diferenciar entre un producto que simplemente incorpora células fotovoltaicas y un sistema específicamente desarrollado y documentado para una aplicación constructiva transitable.
En BIPV, la pregunta no debería limitarse a cuántos vatios produce un módulo.
También debe plantearse:
¿Qué documentación demuestra que este producto puede utilizarse como pavimento fotovoltaico transitable?
Esta diferencia es fundamental para la prescripción de soluciones destinadas a proyectos profesionales.
¿Cuánta energía puede producir un pavimento fotovoltaico?
La posición horizontal no es la orientación óptima para maximizar la producción anual de un sistema fotovoltaico en todos los emplazamientos.
Una superficie inclinada y correctamente orientada puede obtener una mayor irradiación anual.
Sin embargo, el objetivo del BIPV no consiste siempre en conseguir el máximo rendimiento energético posible por módulo.
En un proyecto arquitectónico, la pregunta puede ser diferente:
¿Qué superficie disponible puede convertirse en generadora de energía sin ocupar espacio adicional?
Esta es precisamente una de las ventajas del pavimento fotovoltaico.
Una plaza, una terraza o una zona peatonal ya existente puede incorporar generación solar sin necesidad de construir una nueva estructura exclusivamente destinada a instalar paneles.
En determinadas zonas de la península ibérica, la irradiación solar global anual sobre superficies horizontales puede alcanzar valores elevados, mientras que en la cornisa cantábrica puede situarse aproximadamente en el rango de 1.100–1.350 kWh/m²·año, dependiendo de la localización concreta.
Este dato corresponde a la irradiación solar disponible sobre la superficie, no directamente a la energía eléctrica producida por el pavimento. La producción real será inferior y dependerá de la tecnología fotovoltaica utilizada, su rendimiento, las pérdidas del sistema y las condiciones específicas del emplazamiento.
La producción final dependerá de múltiples factores:
- Ubicación geográfica.
- Orientación e inclinación.
- Tecnología fotovoltaica.
- Potencia instalada.
- Sombras de edificios y árboles.
- Suciedad.
- Temperatura.
- Distribución de las células.
- Superficie realmente disponible.
La disposición horizontal presenta además una característica particular: la captación solar se produce sobre una superficie accesible desde prácticamente todo el hemisferio superior, pero con una menor componente directa que una superficie óptimamente inclinada y orientada.
Asimismo, en zonas con elevada nubosidad, la contribución de la radiación solar difusa adquiere especial relevancia. La superficie horizontal continúa recibiendo radiación procedente de la bóveda celeste incluso en condiciones de cielo cubierto, aunque la producción eléctrica será naturalmente inferior a la registrada en condiciones de alta irradiancia directa.
Por ello, la producción energética debe calcularse mediante una simulación específica para cada emplazamiento, en lugar de utilizar un valor genérico de producción por metro cuadrado.
De superficie pasiva a infraestructura energética
Una de las posibilidades más interesantes de la fotovoltaica integrada en pavimentos es su capacidad para transformar superficies urbanas que tradicionalmente no producen energía en elementos activos dentro de la estrategia energética del edificio o del espacio público.
La electricidad generada puede destinarse, dependiendo de la configuración de la instalación, a:
- Autoconsumo del edificio.
- Iluminación exterior.
- Equipamiento urbano.
- Sistemas de control y monitorización.
- Infraestructura de movilidad eléctrica.
- Almacenamiento energético.
- Redes eléctricas locales.
La integración debe estudiarse desde el inicio del proyecto para determinar la conexión eléctrica, protecciones, inversores, canalizaciones, mantenimiento y accesibilidad de los componentes.
En una solución de este tipo, la ingeniería eléctrica debe coordinarse además con la configuración física del pavimento. La posición de las cajas de conexión, los recorridos de cableado, la tensión del sistema, las protecciones y la accesibilidad para mantenimiento deben resolverse conjuntamente con la distribución arquitectónica de las piezas.
El objetivo es evitar que la integración fotovoltaica condicione negativamente el funcionamiento del pavimento o dificulte las futuras operaciones de mantenimiento.
BIPV horizontal: más que colocar paneles en el suelo
El principal valor de esta tecnología no está únicamente en producir electricidad.
Está en integrar la generación solar dentro de un elemento constructivo que ya cumple otra función.
Un pavimento convencional ocupa una superficie determinada.
Un pavimento fotovoltaico puede ocupar esa misma superficie y, simultáneamente, actuar como generador energético.
Esta filosofía es la esencia del Building Integrated Photovoltaics (BIPV): la fotovoltaica deja de ser un elemento añadido y pasa a formar parte del propio diseño arquitectónico.
En determinadas actuaciones, esta integración puede resultar especialmente interesante cuando:
- La cubierta disponible es insuficiente.
- Existen limitaciones arquitectónicas para instalar paneles convencionales.
- La fachada no dispone de superficie suficiente.
- Se quiere mantener libre una cubierta para otros usos.
- Existen grandes superficies pavimentadas.
- Se busca incorporar generación renovable dentro del diseño urbano.
La principal diferencia frente a una instalación BAPV convencional es precisamente esta integración funcional. En lugar de añadir un sistema fotovoltaico sobre una superficie que ya cumple una función, el sistema fotovoltaico se incorpora al propio elemento constructivo.
En el caso de un pavimento solar, esto implica que el módulo debe asumir simultáneamente una función energética y una función de superficie transitable.
Del concepto a un pavimento fotovoltaico realmente transitable
El desarrollo de un suelo solar requiere mucho más que seleccionar un módulo fotovoltaico.
Antes de definir una solución deben analizarse conjuntamente los aspectos arquitectónicos, estructurales, eléctricos, energéticos y de seguridad.
Entre otros factores, deben estudiarse:
1. Uso de la superficie
No es lo mismo un acceso peatonal ocasional que una plaza con tránsito intensivo.
La categoría de uso determinará las cargas de cálculo, las exigencias de resistencia al deslizamiento, el nivel de desgaste previsto y otros parámetros fundamentales para seleccionar el sistema.
2. Condiciones ambientales
La exposición a lluvia, humedad, radiación solar, contaminación o cambios de temperatura influye en la selección de materiales y sistemas de protección.
En aplicaciones exteriores, el sistema debe considerar además los ciclos de humedad y secado, la radiación ultravioleta y las variaciones térmicas que pueden afectar tanto al vidrio como a los materiales de encapsulado y a las conexiones eléctricas.
3. Cargas y estructura
El espesor del vidrio, las dimensiones de cada pieza, los apoyos y la subestructura deben dimensionarse de acuerdo con las cargas previstas.
El cálculo debe considerar tanto las cargas distribuidas como las cargas concentradas, además de la flexión, el cortante, los impactos y las deformaciones admisibles.
4. Seguridad de utilización
La superficie debe presentar unas características antideslizantes adecuadas al uso y a las condiciones del emplazamiento.
Cuando las condiciones del proyecto lo requieran, la superficie puede diseñarse para alcanzar Clase 3 y Rd > 45, de acuerdo con el ensayo y la normativa aplicables.
5. Producción energética
La superficie útil, las sombras y la orientación deben analizarse mediante simulación energética.
En superficies horizontales, el estudio debe prestar especial atención a las sombras producidas por edificios, árboles, mobiliario urbano y otros elementos próximos.
6. Mantenimiento
El proyecto debe contemplar desde el principio cómo se limpiará, inspeccionará y, cuando sea necesario, sustituirá cada elemento.
En una superficie transitable, la accesibilidad para mantenimiento adquiere especial importancia. También debe definirse el procedimiento para retirar una pieza dañada sin comprometer innecesariamente las piezas adyacentes ni la instalación eléctrica.
7. Integración eléctrica
La distribución de módulos, cajas de conexión, cableado, inversores y protecciones debe resolverse conjuntamente con la arquitectura y la estructura.
Las cajas de conexión deben quedar protegidas frente a las condiciones ambientales correspondientes y los componentes eléctricos deben disponer del grado de protección adecuado para su ubicación y función.
¿Dónde puede aplicarse el pavimento fotovoltaico?
Las aplicaciones potenciales son numerosas.
Espacio público
Plazas, paseos, accesos, zonas peatonales y determinados espacios urbanos pueden incorporar generación fotovoltaica sin ocupar nuevas superficies.
Edificios corporativos
Los accesos y espacios exteriores de edificios de oficinas pueden convertirse en elementos energéticos integrados en la imagen arquitectónica del edificio.
Hoteles y equipamientos
Patios, terrazas y zonas exteriores pueden combinar diseño, tránsito y generación renovable.
Centros comerciales y complejos empresariales
Las grandes superficies exteriores pueden ofrecer una oportunidad para integrar generación eléctrica distribuida.
Infraestructuras y equipamientos públicos
La tecnología puede estudiarse en estaciones, centros deportivos, edificios administrativos y otros espacios donde exista una superficie pavimentada disponible.
En todos los casos, la viabilidad debe determinarse específicamente para cada emplazamiento.
No todas las superficies horizontales son igualmente adecuadas. La orientación, el nivel de sombras, el tránsito, las cargas previstas, las condiciones ambientales y la posibilidad de realizar correctamente la integración eléctrica deben evaluarse antes de definir la solución.
El futuro de la fotovoltaica también está bajo nuestros pies
La expansión de la fotovoltaica integrada en edificios está haciendo que la generación solar deje de asociarse exclusivamente a las cubiertas.
Fachadas, ventanas, pérgolas, barandillas y pavimentos pueden convertirse progresivamente en elementos capaces de producir electricidad.
El pavimento fotovoltaico transitable representa uno de los ejemplos más exigentes de esta evolución porque obliga a resolver simultáneamente generación energética, resistencia estructural, seguridad, durabilidad y diseño arquitectónico.
No se trata simplemente de poner paneles solares en el suelo.
Se trata de diseñar un elemento constructivo capaz de generar energía mientras cumple su función arquitectónica.
Y esa es precisamente la dirección hacia la que avanza el BIPV: conseguir que cada vez más superficies del edificio y de su entorno puedan participar activamente en la generación de energía renovable.
En este contexto, la diferencia entre una solución experimental y un producto preparado para su prescripción profesional está también en su documentación técnica, sus ensayos, sus certificaciones y la capacidad de demostrar las prestaciones que se declaran.
¿Estás estudiando un proyecto de pavimento fotovoltaico?
En Solarmi trabajamos en soluciones de integración fotovoltaica para arquitectura y construcción, incluyendo fachadas, pérgolas, cerramientos y otras aplicaciones BIPV.
Si eres arquitecto, ingeniero, promotor, constructor o responsable de un proyecto y estás estudiando la posibilidad de incorporar fotovoltaica transitable en una superficie horizontal, podemos analizar la viabilidad energética y constructiva del proyecto.
El estudio debe partir de las características reales del emplazamiento, el uso previsto, las cargas, la superficie disponible, las sombras y los requisitos arquitectónicos.
La selección del sistema debe considerar igualmente las prestaciones del vidrio, el comportamiento antideslizante, la resistencia mecánica, las condiciones ambientales, la integración eléctrica y la documentación técnica y normativa disponible.
La energía solar no tiene por qué estar solamente sobre el edificio. También puede formar parte de él.

